
La noticia del nacimiento de un bebé, más o menos esperada, siempre es conmovedora y despierta en cada uno de nosotros distintos sentimientos. Lo primero que queremos es ir a ver a los gloriosos papis y al recién nacido pero… no podemos llegar con las manos vacías. Llevarle un regalo al recién nacido es una forma de celebrar la vida y recrear nuestra esperanza en un mundo mejor; una manera de expresarle lo contentos que estamos de contarlo entre nosotros.
Pero a lo largo de la vida del bebé hay muchos otros acontecimientos que merecen festejarse. Algunas tienen contenido religioso, como el bautismo o la brit-milá; otras con significado social como un “baby-shower”, u otras más íntimamente familiares.
Por otra parte los cambios que se producen desde que este pequeño ser humano llega al mundo hasta que deja de ser un bebé para convertirse en un niño o niña son tan grandes y tan rápidos que a veces quedamos descolocados con los regalos. Para no mencionar todo lo que saben los niños de hoy en día acerca del mundo: los estímulos que reciben debido al actual estilo de vida son fuertes y poderosos. La televisión, el ordenador, los hermanitos o hermanitas, la guardería a la que van a muy temprana edad debido al ingreso de las mujeres al mundo laboral, han producido un efecto impresionante.
Así, niños y niñas pequeñitos a los que no dudaríamos en calificar de “bebés” tienen un desarrollo de su personalidad que asombra y se traduce en una gran capacidad para expresar gustos y preferencias. Por eso, cuando llega el momento ¿qué le regalamos?
Debemos tener en cuenta la ocasión, época del año, la edad, el sexo, si hay hermanitos o hermanitas, la situación familiar con más o menos necesidades, pues esto nos ayudará a decidir; finalmente debemos preguntarnos qué queremos regalar, qué queremos transmitir con nuestro regalo.
Las celebraciones en la vida de los bebés son innumerables, y si es el primer bebé de la familia todo será novedoso. Dejar el biberón o el chupete, la salida del primer dientecito, el estreno de las papillas y alimentos más sólidos, largarse a gatear o caminar, las primeras palabras, el comienzo del Jardín de Infantes… Lo más importante de todo es que, de acuerdo a nuestra cercanía con el bebé, no debemos perdernos ninguna oportunidad para hacerle un regalo, y tratándose de estos adorables personajes, en Regalos para Bebés pensamos que ni siquiera hace falta un motivo especial sino, sencillamente, la alegría de verlos, estar un momento con ellos y… regalar.
El bebé también puede ser un buen motivo para los regalos que deseamos hacer a otros miembros de la familia, como sus hermanitos, abuelos o papis, con un obsequio que sirva para dejar grabado en la historia de la familia el magno acontecimiento. ¿Tienes esas fotografías que tomaste de su primera sonrisa, su carita asombrada, seria o feliz? Con un poco de creatividad e imaginación, pueden pasar a formar parte de un regalo personalizado que sin ninguna duda les encantará y emocionará.
Tratándose de regalos para bebés, debes tener en cuenta que esas miniaturas tienen la costumbre de llevar a la boca todo lo que cae en sus pequeñas manos. Por eso los regalos para bebés deben ser ante todo seguros, de una sola pieza, lavables, y no contener pinturas o elementos que puedan causar algún problema. Cuando son más grandecitos ya puedes pensar en otro tipo de juguetes de mayor complejidad, pero siempre con buen gusto, calidad y creatividad.


