Nuestro bebé está creciendo, y a pesar de que sólo lo alimentamos con biberón, nos damos cuenta por su carita, mirada y gestos cuando nos ve comer, que él también tiene ganas de probar…

Cuando esto sucede, según dicen los pediatras, ha llegado el “momento madurativo” como para comenzar a darle alimentos sólidos, empezando por las clásicas papillas.

Esto sucede entre los cuatro y seis meses de edad, porque para ese momento ya la criatura se sostiene sentada en la sillita para bebés, puede tomar la cucharita con la mano y (aunque no acierte el camino) llevarla hasta la boca.

Bien sabemos que alimentarse no es solamente ingerir comida. Alimentarse, y alimentar al bebé, es importante para la familia y debe ser un momento de disfrute para él, pues así sumará a las defensas naturales que le proporcionan los nutrientes de los alimentos, las defensas afectivas y emocionales que todo niño debe tener para crecer sano y feliz.

Hay algunos consejos que para tener en cuenta:

  • Lavarse las manos y lavar las manitas del bebé antes de comer
  • Sentarlo a la mesa en el horario del almuerzo; debe comer junto con otras personas.
  • Servirle porciones pequeñas, controlando la temperatura; mientras no hayan salido los dientecitos le proporcionaremos papillas, pero más adelante los alimentos deben ser rallados o picados bien chiquito.
  • El bebé tiene que poder tocar la comida, ya que no manejará correctamente la cucharita por lo menos hasta los dos años; podemos darle alimentos que pueda tomar con la mano y chupar o roer, como bananas, manzanas o zanahorias hervidas, galletas duras.
  • Enseñarle a tomar agua del vaso, empezando por uno plástico con asa y pico.

El bebé va a aprendiendo a comer al mismo tiempo que sus papis o personas encargadas de alimentarlo, aprenden a darle de comer; nos encontraremos con momentos difíciles, llantos, rechazos, caras raras. Paciencia y buen humor son las claves para una alimentación exitosa.

Así, debes tolerar que rechace algunos alimentos, haciendo de la hora de la comida un momento ameno; hablar con el bebé es fundamental en esta etapa, espacio que no debe ser ocupado por la tele.

Ser tolerantes también con la cantidad de alimentos que ingiera el bebé, ya que si nos parece que comió poco e insistimos, rápidamente captará que es un tema de conflicto y el problema se hará más grave en vez de resolverse.

Se puede jugar un poco a la hora de comer, pero lo que no se debe hacer es dar premios o castigos por comer o no comer.  La preocupación de los papis debe centrarse en la calidad de la comida y en hacer de la hora de la comidas un espacio de encuentro, diálogo y afecto, creando un  “clima” especial a la  hora de comer, pues así estaremos sentando las bases de los futuros almuerzos familiares.

De manera que si está por llegar el momento… ¡Atención tías y abuelas! Puede ser una buena oportunidad para un  regalo original y divertido, pues hay que ir pensando en los elementos necesarios para las primeras comidas, como baberos, jaboneras, unos cojínes personalizados para que el bebé se siente con mayor comodidad en su sillita… Y también ¡a preparar las cámaras fotográficas! Ya que la primera comida es un momento inolvidable que podemos atesorar para siempre.